
Considerar a Cristo como nuestra única fuente de fortaleza, confiar en su amor y su poder para cargar nuestros pecados y que su propia justicia fuera dada al hombre, no anula o descarta la ley, al contrario la ley es completa y plena en el gran plan de salvación pues es útil para mostrar nuestra condición de pecado y para darnos cuenta que debemos permanecer en los limites de obediencia del decálogo.
La verdadera fe que confía plenamente en Cristo para la salvación, conducirá a una perfecta conformidad con la ley de Dios. (Elena White, Fe y obras)
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